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Para tener un ingreso fijo de dinero, Gustavo había aprendido algo de bioquímica y logró entrar en un laboratorio con
horario flexible y buen sueldo. "Era un especie de visitador médico" define.
Zeta y Alfredo, por su parte, estaban en uno de los primeros canales de TV por cable de Buenos Aires, Cablevisión.
Alfredo asistía al Gerente de Programación y Zeta era cadete, y los dos quedaron a cargo del área cuando despidieron al Gerente.
¿Y quien aparece como nuevo cadete? Marcel, el uruguayo a quien Zeta le había alquilado una cama en el verano.
"Hicimos un laburo impresionante -describe Zeta sin modestia- porque nos copaba.
Pero como el canal no tenía plata, nos debían varios sueldos, y justo antes que lo comprara otra empresa y se mudara de
La Lucila a Pacífico, con Marcel iniciamos juicio y ganamos".
Zeta destinó ese dinero a la compra de un equipo de bajo, mientras Marcel se jugó y se los prestó para grabar
un demo en Buenos Aires Records, un estudio de la calle Billinghurts casi Córdoba.
Registraron tres temas: "Jet-set" , "Dietético" y "Vitaminas" , que más adelante -luego que Lalo Mir los viera actuar en San Telmo-
sonarían mucho por el programa "9 PM" de Radio del Plata.
En esos días se produce el reencuentro con Marcelo Angiolini, quien estaba trabajando en la disquería Sam el Pirata (cuyo
dueño era el productor Carlos Rodríguez Ares) y como sonidista de Los Helicópteros y Virus.
Zeta le acercó un cassette con temas grabados en la sala de ensayo, y Marcelo quedó en pasárselos a Ares.
Simultáneamente, una compañera de facultad de Gustavo y Zeta les comentó que estaba trabajando en un sello llamado
Sailor Records y que podía acercarle y demo a dueño, un abogado y militar retirado llamado Alberto Luna.
El demo pareció gustarle, porque convocó a Soda Stéreo a una reunión donde les dijo que ya había editado
un disco del grupo Autobús ("Manten al último ramántico") y que tenía el proyecto de armar un programa de
televisión del estilo de El Club del Clan con Autobús, Soda Stereo, un cantante melódico y otro de tango.
Dudando entre firmar contrato con Luna o esperar una respuesta a Ares, Zeta llamó a Marcelo y le preguntó qué hacer,
y éste les aconsejó evitar al siniestro Luna y acordó seguir insistiendo con Ares para que contratara al grupo.
"A partir de ahí seguí yendo a los ensayos e incluso a comer y charlar al restaurant de la madre de Charly, en Palermo Viejo.
Y terminé trabajando con el grupo, primero como sonidista y luego como manager" (Marcelo).
La primera vez que Soda Stereo tocó en vivo fue en una reunión en la casa de Alfredo, en el comedor, ante unos diez a quince amigos
y con el volumen al mango.
Después actuaron en un par de fiestas en la casa de Marcel, siendo la última a fin de año.
"Teníamos un look absolutamente straight - se entusiasma Charly- , o sea pantalones negros, camisa blanca, corbatita finita negra y saco.
Cuando terminamos, nos miramos, apoyamos los instrumentos y corrimos hacia una pileta, y nos tiramos al agua con la ropa puesta".
Al margen de esas actuaciones, el primer show oficial del grupo fue en el mes de julio, un jueves a la noche en la discoteca Airport,
durante una fiesta con canilla libre de cerveza y desfile de modas que organizó Carlos Pires, quien los había convencido de acutar.
Fueron solo doscientas personas, el sonido fue malo y los lógicos nervios del debut no ayudaron para nada.
Tocaron casi todos los temas del primer disco, más "Detectives", "Dime Sebastián" y versiones propies de "La vi parada ahí"
y "Vamos a la playa".
Como el organizador perdió plata, Charly comentó, "Creo que Carlos fue el primer y último tipo que perdió plata
con el grupo".
"El desquite llegó enseguida - aclara Marcelo- , porque el sábado siguiente tocamos de pura casualidad en el Stud Free Pub;
resulta que estabamos en pleno "pasta party" en la casa de Charly y recibimos un llamado del bajista Rick Mor, quien nos avisó que su grupo
Nylon tenía problemas para actuar, y nos propuso reemplazarlos"
Charly agrega "No lo dudamos un minuto!!! Cargamos los equipos en una camioneta y salimos".
En el Stud no había más de treinta personas, pero les fue mucho mejor y a partir de ahí se pusieron a tocar en el circuito
de pubs del "underground porteño", actuando en vivo con mucha continuidad gracias a Marcel, quien ya había anunciado que no le
interesaba seguir por mucho tiempo más con el grupo, pero les vendería shows hasta recuperar su plata.
Y conseguía como 15 fechas por mes, trabajando en pubs y en fiestas privadas.
Además, como apunta Gustavo, "Salimos a tocar por una necesidad imperiosa de escapar de ese antro que es una sala de ensayos,
y nos metimos en el ambiente donde tocaban todos los grupos nuevos del programa local".
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