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En 1979, entonces, entre los estudiantes de publicidad en la Universidad de El Salvador estaban Gustavo y Zeta, quien estaba
retomando sus estudios (había ingresado en el '78, pero sólo cursó un mes y se fue en la Fragata). El primer día de clases,
por supuesto llegó tarde. "Y encima que no conocía a nadie de la división -protesta- no tuve más remedio que sentarme
en el primer banco".
No tardó en darse cuenta que había un grupo de gente "muy interesante" en el fondo: Gustavo Cerati (quien tocaba la guitarra),
Chris Penn (directivo de Polygram en Londres), Carlos Alfonsín (diseñador y disc-jockey), Carlos Salotti (productor de programas
de radio), Oscar Kamienomosky (luego integrante del grupo punk Comando), los mellizos Briones y Alfredo Lois.
Entre todos ellos se generó un intercambio de discos y cassettes de The Police, Elvis Costello, Squeeze, XTC, The Specials,
Nick Lowe y -aquí se nota el gusto de Chris- los Moddy Blues, Alessi Brothers y The Kinks.
Incluso se pasaron unos discos de folklore jamaiquino que había conseguido Gustavo.
En forma paralela a los estudios, Gustavo tocaba en dos bandas muy distintas.
Por medio de Oscar se había puesto en contacto con músicos de la zona de Flores y había formado y grupo de rock and roll y blues.
"Lo increíble -comenta al respecto-, fue que junto a ellos escuché por primera vez a bandas como los Sex Pistols y The Police".
Por otro lado se metió en un grupo de fusión llamado Vozarrón, donde estaban Alejandro Zanguinetti, Pablo Rodriguez, Sebastián Chon y
Marcelo Kaplán.
"Eran músicos jóvenes que tocaban muy bien, y con los que aprendí mucho".
Zeta, por su parte, a fines de 1980 llevaba casi un año sin tocar.
Ahí apareció The Morgan, que alternaba covers de temas new-wave con hits del momento como "Lanza-perfume" y los temas centrales de "Fama"
y "All That Jazz".
¿El mayor atractivo del ofrecimiento? Tocar durante el mes de Enero en Punta del Este.
The Morgan estaba integrado por los cantantes Christian Hansen y Sandra Baylac (quien más tarde haría coros en unos Obras de Soda Stereo),
el baterista Hugo Dop, el guitarrista Charlie Amato y el tecladista Osvaldo Kaplán.
En Punta del Este, Zeta conoce a Marcelo Angiolini (luego manager del grupo), quien alternaba con su socio Eduardo Hinrichs operando el
sonido para The Morgan.
También se encuentra con Gustavo, quien -como el boliche que los contrató cerró imprevistamente- había quedado en banda y tuvo que ir a dormir
a la habitación de Zeta y Marcelo, quienes le prestaron una frazada y el espacio entre las dos camas.
"Pasamos varias semanas juntos -recuerda Marcelo- yendo a la tarde a la playa o al cine, con Zeta olvidando las llaves de la camioneta
por todas partes. Una vez se las olvidó en el cine y como los equipos para el show de esa misma noche estaban en la ranchera, la función
comenzó más tarde...".
La historia de The Morgan fue breve (apenas tres meses de vida), pero gracias al desmedido entusiasmo de Alejandro Selasco -hijo del dueño
del sello Music Hall- llegaron a grabar un simple.
Selasco los había visto en vivoe inmediatamente les propuso grabar en Brasil o Montevideo, para editar el disco lo antes posible.
"Estaba loco", diría Zeta, quien lo convenció de grabar en Buenos Aires, donde registraron "Lanza-perfume" (en castellano porque
justo antes había salido la versión original de Rita Lee) y un tema propio en la onda new-wave, firmado por Christian y Zeta, llamado
"Is this all there is to see?".
Luego hicieron un par de presentaciones en programas de televisión como "Show Fantástico" y "Feliz Domingo", pero hubo problemas internos
y Osvaldo se fue, llevando consigo los derechos del nombre, y por eso también perdieron manager y apoyo de la grabadora.
Zeta, sin embargo, aún estaba entusiasmado con el proyecto e intentó armar otra formación.
Probó a tecladistas (como Andrés Calamaro, quien ya se había presentado con la banda en canal 9) y propuso el ingreso de Gustavo, quien
venía de formar un trio llamado Triciclo, banca que grabó un reggae que llegó a pasarse por el programa El Tren Fantasma.
A esta altura, Christian se pelea con Sandra y se va para luego formar Malvaho; y Andrés también deja el grupo porque recibe el ofrecimiento
de integrar Los Abuelos de la Nada.
Dada la situación, la banda se disuelve.
"Igualmente -apunta Zeta- me seguí juntando con Gustavo los sábados, un poco para estudiar y más que nada para zapar en el fondo de
la casa.
Hasta aprovechamos que Andrés no se había llevado sus teclados e iniciamos la trayectoria del grupo Erecto y unas largas obras de música
electroacústica!.
Esas zapadas, donde no faltaban los temas de Police, condujeron a la formación de Stress, con Charlie Amato y el baterista Pablo Guadalupe
(luego de Los Twist).
"Ensayábamos covers en un taller artístico de Belgrano -confiesa Gustavo tentado de risa- y el único recital que dimos fue en la
Caja de Ahorro y Seguros, junto a un grupo folk.
Si bien la sala se llenó, por un error de programación eran todos jubilados que fueron a ver una obra de teatro.
Terminaron aplaudiendo de pie, pero Stress igualmente terminó ahí.
En primavera, mientras tanto, comenzó la "legendaria" historia de una agencia de publicidad propia.
Fue el resultado de la unión de Gustavo, Zeta y Alfredo Lois con Ernesto Savaglio, un compañero del secundario y del ingreso a la facultad
de Zeta, quien tenía una pequeña agencia llamada Sousaga, que brevemente rebautizaron H & H -Hergus & Herlois- (por "Hernesto", Gustavo
Héctor y Lois).
Como las oficinas estaban dentro de una agencia de prode de Villa Adelina llamada Casa Mario, inventaron el Infor-Mario, nombre insólito
para un boletín de dos páginas que contenía la tarjeta ganadora de la semana, la tarjeta de la semana siguiente, chistes, publicidad y una
serie de estadísticas.
"Paradójicamente -cuenta Lois- el que se dedicaba a la parte de redacción de textos no era Gustavo, quien dibujaba y armaba los
originales conmigo, sino Zeta".
Con ese boletín, más algunos trabajos esporádicos como un catálogo para una casa de modas, calendarios y hasta bolsas de pilietileno, pudieron
cubrir los gastos por un par de meses...hasta que se dieron cuenta que no daba suficiente plata (es más, perdieron dinero).
Se separaron justo cuando estaban por presentar un jingle para una campaña televisiva porque -a diferencia de Ernesto- el único interés de
Gustavo, Zeta y Alfredo era la música.
"Nos fue bastante mal porque nos pasabamos el día escuchando música -admite Zeta- así que decidimos jugarnos en la nuestra".
"Sousaga terminó en la esquina de Viamonte y Carlos Pellegrini", sentencia Alfredo enigmáticamente.
Gustavo aclara: "Habíamos ido al Centro para buscar nuevas cuentas, y discutimos con Ernesto en el auto y nos bajamos".
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