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En esta sección colabora Pablo Alonso.
Tras el éxito del primer LP, lo más previsible era que a la hora de grabar el segundo álbum tuvieran mucha presión para repetir esquemas y para seguir siendo populares.
Presión por parte del público como de la gente que los rodeaba, y de ellos mismos.
A su favor, tenían varios temas que ya venían tocando en vivo, por ejemplo "Danza Rota" y "Azulado".
Además, por sugerencia de Ohanían, alquilaron una quinta en Parque Leloir por dos meses, para estar tranquilos y ultimar el material para el nuevo disco.
La tranquilidad, claro, era relativa.
Roberto Cirigliano confiesa que "Hubo varios fines de semana que tuvieron que salir a tocar", y Zeta enumera que la mayor parte del tiempo "Haciendo vida de quinta, viendo televisión y videos, jugando con la primera computadora que tuvo Charly, fumando mucho, cocinando, haciendo las compras en el supermercado Carrefour de San Isidro, charlando de noche junto al fuego para evitar el frío, y tocando apenas un rato todos los días pero sin sacar los temas nuevos".
A la segunda semana se unieron Fabián, el Gonzo y Richard, quien recuerda que "Nos matábamos escuchando The Cure, Depeche Mode y, muy especialmente el LP Tonight de David Bowie, del cual intentábamos descifrar como se habían grabado algunos sonidos.
Con Gustavo nos convencimos que la voz del tema central seguramente se había grabado con un micrófono viejísimo, porque sólo así Bowie podría sonar como Marley".
"Al encarar la producción ejecutiva del disco", especifica Ohanían, "me encontré con una dificultad: la grabadora quería que volviera a ir a los estudios de la calle Paraguay.
Dije que no y pedí que fuera Moebio, pero no encontré eco porque insistían que las cifras de venta marcaban seguir ese procedimiento.
Entonces pedí el presupuesto que costaba hacerlo dentro de CBS, y dije que yo me haría cargo de la diferencia - casi el doble- junto a Gustavo, Zeta y Charly.
Cuando comenzaron las ventas obtuve que a Soda Stéreo no le descontaran su parte de regalías".
Aunque habían circulado rumores acerca de una producción artística a cargo de Cachorro López o Charly García, no pasó nada de eso.
Pero no dudaron en utilizar máquinas, además de un par de músicos invitados, para poder sonar con diferentes timbres si los arreglos así se los pedían.
Fabián ya había cambiado su Poly-800 por un Juno 106, y tenía un flamante sintetizador DX-7, mientras que René Grecco aportó su Emulator y utilizaron cuerdas, campanitas y detalles como el arreglo de "Cuando pase el temblor".
Y el Gonzo volvió a meter su saxo.
La intención era lograr un sonido poderoso, grande y "camaroso", concretando así varias ideas que no se pudieron llegar a cabo en el disco anterior.
Charly, por ejemplo aplicó un célebre sistema de cámaras naturales de Steve Lillywhite, según se lo había comentado Danny Peyronel, algo absolutamente nuevo que requirió bastante experimentación junto a Mariano López.
"Colocamos la mitad del stack que llevábamos a un show en una sala del segundo piso de Moebio, apunta Charly, "pusimos micrófonos ambientales (tipo PXM) e intentamos poner la batería en otro ambiente.
Pero como no había una sala especial para eso, hubo que grabar cada parte de la batería por separado".
En cuanto al tratamiento de las guitarras, Gustavo trabajo bastante con Richard Coleman, con quien inventó un sistema de envío de efectos en estéreo tan ingenioso como rebuscado: "Para Ecos y Azulado se usaron dos compresores y un mixer antes de los amplificadores, que dividían la señal de la guitarra en cuatro, Gustavo elegía para que lado panear la señal directa, y el estéreo que realmente salía de los equipos es el que finalmente se escucha en el disco".
Se entusiasma y prosigue con los detalles: "Para Satélites se invirtió una parte de la cinta con la guitarra, y quedó un efecto muy interesante pero que no tenía nada que ver con el tema.
Al poco tiempo, esas ideas se usaron para el LP Vida Cruel de Andrés Calamaro y para un tema que grabé con Gustavo para el álbum debut de Fabiana Cantilo, que finalmente no apareció en la placa".
Gustavo describió los temas nuevos (finalmente compuestos durante las últimas dos semanas en la quinta) como "Más negros y funky, con mucho dancing y mucho ritmo.
Y para las letras estuve buscando algo distinto, más intimista y con cierta atracción por un efecto agridulce con la música.
Seguiremos siendo rítmicos porque lo fundamental del rock es la energía, pero también cuidaremos la parte melódica de los temas.
Y si bien aquí no hay todo lo positivo del primero en cuanto a engancharse enseguida, creo que es de esos discos que atrapan luego de escucharlo varias veces".
Dos ejemplos de combinación "agridulce" entre letra y música son "Danza Rota" y "Nada Personal", que posee otra versión: un remix que editaron en un maxi-simple junto a una variante extendida de "Sobredosis de TV".
En cuanto a la carga de ambiegüedad y múltiples lecturas, el exponente más obvio es "El Temblor", compuesto (como es habitual en Gustavo) en un guitarra criolla, con aires reggae y armonías que derivaron en un exótico y original carnavalito.
La tapa, una vez más, fue realizada por Alfredo Lois, quien cambió el logo ("El grupo había evolucionado y ya no era una gaseosa, así que fue necesario hacer uno nuevo que marcara el asentamiento de la personalidad de la banda") e ideó el concepto general, inspirado en el anonimato y la distancia que implicaba la frase "Nada Personal".
Según Lois, "El boceto original del hombre de la tapa se basó en un reportaje que leí en una revista de actualidad, donde un militar retirado denunciaba cosas en exceso de autoridad, y que en la foto estaba con el puño sobre la mesa.
Después apareció la idea de incluir un mar de gente afuera, mirando, esperando, pendientes de decisiones ajenas".
La reproducción del original, una vez más no llegó a reproducir fielmente, y como hubo varias ediciones en total hubo unas cinco series diferentes, cada una con distintos contrastes del logo y de la mayoría de los colores.
"Eso sí", suspira Lois, "una tanda respetó la directiva de usar colores lavados en lugar de plenos".
Un detalle particular del sobre interno de "Nada Personal" es la inclusión de una foto donde Fabián aparece junto a trío, hecho que a algunos les pareció confirmar la idea del "cuarto Soda", el músico invitado con varios puntos en común, musical y visualmente.
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