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Falcultad mediante, Gustavo, Zeta y Charly tocan casi todos los días. En poco tiempo se hicieron muy amigos y después del ensayo
iban a comer juntos o a tomar un helado a Vía Flaminia.
Musicalmente se pusieron a investigar a fondo ritmos como el reggae y el ska, hasta llegar a tener la suficiente soltura como para
probar variaciones y llegar a un estilo propio.
El nombre del grupo surgió como producto de un pasatiempo de Gustavo y Zeta durante las materias más aburridas de la facultad:
anotar en un cuaderno nombres graciosos de conjuntos de rock.
"Cada tanto aparecía una palabra interesante -describe Zeta- , y la pasábamos a otra hoja, luego Alfredo diseñaba un logo
y le mostraba el resultado a Charly en el siguiente ensayo.
Así, de decenas de nombres como Taras Bulba, Los Pelitos y Rockefort, aparecieron Aerosol (que le gustaba a Charly), Side-Car (que
a mi me resultaba 'muy moderno'), Extra (que dejamos de lado al descubrir que era una banda uruguaya de candombe) y Estéreo, que
luego se convirtió en Estereotipos, título de un tema de los Specials".
Pero a los pocos dias de ser Los Estereotipos se arrepintieron: "Nos pareció que usar el artículo 'Los' era demasiado común.
Además, decir que éramos una copia de algo era un mal punto de partida", subraya Gustavo.
Luego aprovecharon una breve incorporación de Anibal René (de Radio City) y se llamaron Radio, y finalmente juntaron Estéreo con
Soda, otro nombre que tenían en el cuaderno, y se convirtieron en Soda Stereo.
Alfredo, como no tocaba ningún instrumento, tenía el pretensioso cargo de Director de Arte, que confiesa "era algo bastante ridículo
para un conjunto nuevo, que quizás no tenía cuerdas ni cables".
Al estar tan cerca del grupo, podía opinar y aportar sugerencias con mayor base que cualquier otra persona.
También fue manager, operador de luces y el diseñador de detalles como el "nuevaolero", personaje que bautizaron Sodino, el cuadriculado
en negro y blanco con el nombre del grupo puesto en la batería de Charly, y los cortes de pelo y maquillajes.
"De entrada nomás -explica Gustavo- quisimos hacer algo estético, con imagen propia.
Junto a Alfredo pensamos en el concepto del grupo, cómo vestirnos y cómo aparecer en público".
Charly agrega que "Todo eso forma parte del mensaje que uno quiere dar, aunque normalmente los grupos no se interesan por ese aspecto
aparentemente superficial".
Por eso Charly mantuvo como constante durante la primera etapa su remera cuadriculada, Zeta su overall y Gustavo remeras con todo tipo
de símbolos.
Como resultado, después de los primeros shows ya aparecían chicos que se habían pintado sus remeras con los diseños del grupo.
Muchos de los primeros temas que hicieron fueron quedando en el camino y no llegaron al primer disco, por ejemplo "Llamen al doctor",
"La calle enseña", "Perdón, fue un error", "El héroe de la serie", "Lisa", una version de "Juego de Seducción" (que encontró su forma
definitiva cuando grabaron los demos de LP "Nada Personal" junto al ex-guitarrista de Virus Ricardo Serra) y "Dime Sebastián".
Gustavo hace memoria y cuenta que "La letra decía: 'Dime Sebastián que hay de nuevo en el cielo' porque estaba dedicado a un
ex-compañero de colegio que era fanático de los OVNIs".
Varios temas inéditos aparecen en cassettes con grabaciones caseras, porque tenían la costumbre de grabar los ensayos cada tanto.
Charly explica que "Hacer eso nos servía para tener una visión más objetiva del sonido del grupo.
Es la mejor manera de oir cómo suena la banda".
Mientras tanto, seguían buscando un cuarto integrante para completar la formación.
Tocaron junto al guitarrista Ulises Butrón (Metrópoli, Zas), el tecladista Daniel Masitelli (ex-Sauvage), el sonidista Adrián Bilbao,
el antedicho Aníbal René, Eduardo Rogatti y Richard Coleman.
El primer demo se grabó junto a Ulises, con la asistencia técnica del bajista del; padre de Charly, y en un portaestudio.
Los temas eran "Dime Sebastián", la segunda versión de "Jet-Set" y el tema "Debo soñar" de Ulises que luego grabarían Metrópoli y
María Rosa Yorio.
Charly cuenta que más adelante hubo "un día en que Ulises llegó a la sala con Daniel Melero, quien se entusiasmo tanto que nos
pusimos a tocar durante una semana como quinteto".
El último músico que probaron fue Richard Coleman, quien entró en el verano del '83 por recomendación de Rogatti (era alumno suyo) y
Melero.
"Creo que Daniel le dió mi teléfono a Charly -recuerda Richard- y me llamó cuando estaba peleado con Metrópoli y preparando
exámenes para el ingreso a la facultad.
Y como me preguntó si quería unirme a un trio con el mejor guitarrista, el mejor bajista y el mejor baterista de la Argentina, lo cual
me sonó terriblemente pedante, le dije que si ya tenía a esa gente no me necesitaría, y que mejor que me llamara más adelante porque
estaba muy ocupado".
A la semana siguiente Charly lo llamó nuevament y le pidió -con menor euforia y entusiasmo- que tocara con ellos.
"Lo dudé bastante -confiesa Richard, para agregar con sorna- pero como quedaba a ocho cuadras de casa y podía esperar que
llegara mi viejo con el auto y llegar inmediatamente, dije que sí".
Zapando con los Soda, encuentra su lugar como el guitarrista que "hacía los ruidos y texturas de fondo para que todo sonara grande"
y lentamente incorporaron temas suyos (como "Autos") al amplio y (no-muy-bien-ensayado) repertorio.
Richard permaneció en la banda hasta el final del verano, cuando entró en la Facultad de Ciencias Exactas.
De toda esa búsqueda del cuarto Soda apareció como constante que los músicos se iban después de pasar un mes con ellos.
Algunos decían que no encontraban su espacio y que el trio ya sonaba bien.
Tanto Eduardo como Richard les recomendaron seguir adelante como trío, ya que buscar otro integrante era un pretexto para no animarse a
salir a tocar.
De todos modos, les parecía que todo lo que hacían sonaba mal y para ampliar el sonido probaron al saxofonista Marcelo Pelater.
Luego, también para sonar más grande, Gustavo le cambió una gutarra Torax a Eduardo Rogatti por un efecto Boss con Chorus.
Con eso, el sonido ya era más "gordo y completo".
A mediados de 1983, entonces, al margen del brevísimo coqueteo de Zeta con el grupo Melody, Soda Stereo quedó definido como trío,
haciendo lo que una vez describieron, en clara referencia irónica a los grupos nuevos que se adjetivaban en forma casi ridícula como
"Una mezcla de reggae polaco con rock'n'roll dietético, rescatando la energía de los '60", porque -como dijo una vez Gustavo-
"queremos que la soda inunde. Gasificar el país. Efervescencia, para que la gente se eleve".
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